AC/DC: Antes y después del Covid

Por IdLgr19

Por Andrés Wursten

Antes

Al mencionar la palabra «ciencias» es común que se la asocie a algo complejo, técnico o lejano para quienes participan de ellas. En parte es cierto, es un trabajo de especialistas. Pero para la ciudadanía en general la vinculación con las ciencias es más común y estrecha de lo que se cree: muchos de nuestros hábitos cotidianos tienen que ver con conocimientos derivados de diferentes disciplinas; convivimos con todo tipo de aparatos tecnológicos; las ciudades están planificadas en gran medida a partir de saberes expertos; la educación se basa en ciencias, no solo desde los contenidos a desarrollar, sino también en la pedagogía que se utiliza; o la actividad laboral y productiva requiere de elementos técnico-conceptuales para su desarrollo. 

No hay lugar en nuestras sociedades sin ciencias y tecnologías (CyT). Se hace evidente, entonces, la importancia de que la ciudadanía se interese, conozca y participe de estas actividades. Es por dicho motivo que surge Ideas del Litoral como deseo de un grupo de amigos/as de comunicar las ciencias. Poner en debate qué se hace y cómo en los centros de producción de conocimientos regionales. Compartir los saberes derivados de las disciplinas. Narrar el trabajo que las y los científicos realizan. Todo ello con el fin de poner a circular la información, que se torne accesible y que todas las personas puedan involucrarse en una actividad que está presente, dirige, altera las distintas esferas de la sociedad.  

Ahora bien, ¿cómo comunicar las ciencias? Una actividad que requiere de ciertas competencias previas y por lo general, como destaqué, se reserva al ámbito de la experticia. Hay una práctica bastante extendida que la expone a partir de sus hallazgos o logros, este tipo de notas adquieren una perspectiva resultadista que implica presentar el hecho científico desde sus conclusiones como algo acabado. Asimismo, dicho abordaje prescinde del trabajo detrás de la investigación, la historia de las y los sujetos y el contexto en el cual se lleva a cabo. Todo ello tiende a conservar el manto que recubre la CyT como cuestión de especialistas dejando para el común de la gente la información, a grandes rasgos, de sus resultados y utilidad.        

Desde nuestro punto de vista pretendemos afianzar la idea de que las CyT son parte de nuestra cultura y por tanto deben estar al alcance del conjunto de la ciudadanía. Lo cual requiere exponer el trabajo científico en proceso, indagar sobre las cuestiones epistemológicas y metodológicas que lo construyen pero, también, las políticas, económicas y sociales. Queremos contar la investigación como actividad humana, observar qué motiva a los y las expertas, cómo es su trabajo y qué piensan sobre lo que hacen. Finalmente, procuramos poner el énfasis en las ciencias que se realizan en la región. El litoral argentino cuenta con universidades, centros de investigación y empresas dedicadas a la investigación y desarrollo. Aunque faltaba un medio de comunicación especializado en la temática que pueda compartir el trabajo que se realiza en el litoral.  

Después

La pandemia del Covid-19 vino a confirmar esta omnipresencia del saber experto y sacudir –o al menos poner de manifiesto- ciertas representaciones de la sociedad sobre el tema. Porque las medidas sanitarias implementadas para frenar la expansión del Covid configuraron un punto de inflexión. ¡Ya nada será lo mismo! ¿Quién podía imaginarse que en pleno Siglo XXI el mundo entero iba a detenerse? En todos los países y en distintos momentos, se cerraron edificios educativos, el trabajo se volvió –en gran medida- remoto, se cancelaron actividades deportivas, se cerraron las fronteras, todo en vistas a un enemigo casi desconocido. Algo semejante a lo ocurrido solo se podía observar en los relatos de ciencia ficción. Realmente sucedió -sucede- y está dando muchas enseñanzas. 

La pandemia colocó a las ciencias en el centro de la agenda pública. Los medios, los gobiernos, la sociedad buscaron respuestas entre especialistas de diferentes áreas que comenzaron a cobrar protagonismo a medida que el problema se profundizaba. Un hecho por demás significativo que, sin embargo, dejó al descubierto las concepciones que se tienen sobre las ciencias. Fiel a la perspectiva resultadista se demandó a la comunidad experta soluciones. Como si fuese una cuestión de voluntad inmediata el encontrar una vacuna, tratamiento o medicamento para revertir las consecuencias del virus. La realidad marcó que no es así: las ciencias no tiene todas las respuestas, tiene sus tiempos de investigación, necesita del ensayo y error y, pese a ello, ¡pueden fallar!  

El aspecto positivo de la mayor presencia de los conocimientos expertos en la escena pública fue, justamente, romper –en parte- con las visiones que permiten que los resultado tapen el bosque. En este sentido, hay un interés creciente por mostrar el lado desconocido –más bien poco difundido- de la actividad, los problemas técnicos y metodológicos, el trabajo humano que hay detrás. Yendo más lejos, en algunos casos, se reflexionó sobre los intereses políticos detrás de las ciencias, la influencia del factor económico en las investigaciones y los condicionantes socio-culturales en los que se ve envuelta la actividad.

Más allá del COVID

Corriéndose del tema central del virus hay más cuestiones que marcan la agenda actual de las ciencias. Desde hace ya bastante tiempo se advierte sobre la incidencia de la humanidad en el planeta y sus efectos sobre el cambio climático –con evidencias contundentes- debido a lo cual se ensayan diversas propuestas, desde intentar mitigar hasta revertir sus efectos. Por otro lado, se encuentra el histórico problema de las desigualdades de clase, de etnia, de género y junto a ello la deuda de generar sociedades más equitativas e inclusivas. Finalmente -aunque la actividad científica no se agota en estos puntos- pueden mencionarse los campos de vanguardia que auguran cambios radicales en los conocimientos y la forma en que nos relacionamos con los que nos rodea. La física cuántica, la neurociencia, la informática están creando nuevos saberes y expandiendo la experiencia humana hacia límites sin precedentes. 

Este abanico de temas y muchos más que se encuentran entre los ribetes se comparten a escala planetaria dado el carácter global de las ciencias. Ello no significa que no pueda identificarse el aporte y la impronta regional en las problemáticas analizadas. Sin ir muy lejos –por la misma fecha en que comenzaba a expandirse la pandemia actual- se producían incendios en el Delta del Paraná. Lo cual es señalado tanto por la comunidad experta como por agrupaciones militantes locales como un hecho que impacta en el ecosistema afectando la biodiversidad y las reservas de agua dulce. Por otro lado, el movimiento feminista que cobra cada vez más visibilidad a nivel nacional, posee su contribución desde el litoral que ha ido acompañando las movilizaciones para conquistar diversos derechos, tales como: Educación Sexual Integral, Paridad de Género, Cupo Laboral Trans; Interrupción Legal del Embarazo. El feminismo y las disidencias conforman un pensamiento profundo que está revisando los cimientos de nuestra cultura y –como parte de esta misión- de las ciencias. 

A medida que los meses pasen ahondaremos en estos temas que nos interpelan como sociedad. Lo haremos con la intención de poner a circular las ciencias que realizan especialistas del litoral, teniendo en cuenta también la incidencia ciudadana. Intentaremos mostrar una actividad que está en producción, comete errores, se actualiza, se expande. 

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